Los fallos más habituales que se dan en las puertas eléctricas son:

  • Ruidos
  • Vibraciones
  • Motores quemados
  • Roturas de los engranajes por bloqueo

Para reducir estos fallos en el funcionamiento de un portón eléctrico y alargar la vida útil de sus mecanismos es importante realizar un estudio detallado de los ciclos de aplicación, el par y la velocidad necesarios para su correcto funcionamiento.

Además, el uso de la electrónica de control con rampas de arranque y frenado hace que el mecanismo sufra mucho menos, gracias a la restricción de voltaje o intensidad eléctrica programada al principio y final del movimiento. En la arrancada se necesita un par mayor, ya que se parte de un estado estático, por lo que el par es mayor.

Otra de las soluciones que se adopta habitualmente para el mantenimiento del mecanismo es el corte por corriente, que se aplica cuando el sistema detecta un pico de consumo durante un tiempo determinado. Al desconectarse la alimentación eléctrica, se evita que el motor se queme en caso de cualquier fallo.

El ruido de los portones eléctricos y cómo evitarlo

Muchas instalaciones con este tipo de puertas automáticas presentan un problema importante de ruido y vibraciones en el entorno. Su causa está directamente relacionada con el tipo de motor usado, los materiales de la cremallera.

 

El uso de engranajes de plástico en la cremallera también evita el roce de parejas metal – metal que genera un exceso de ruido y vibraciones. Hay que tener en cuenta que el plástico hace que se absorba la vibración producida por la velocidad de funcionamiento del sistema.